”¡¡Pero dale al gatillo!! ¿¡Por qué no le estás dando!? ¡¡¡Daleee!!!
Mr. Dedos Rápidos
El estudio sueco ya nos había presentado en 2018 A Way Out, una aventura cooperativa en la que teníamos que escapar de una cárcel. Sin embargo, el estudio se lució cuando en 2021 lanzaron It Takes Two, un juego que recorre la historia de un matrimonio a punto de separarse. Fue con ese plataformas con el que ganaron el premio GOTY al mejor juego del año. Ahora vuelven pisando fuerte y nos presentan una obra absolutamente deslumbrante, divertida, dinámica y que nos saca muchas muchas horas de risas, palomitas y amigos.
Split Fiction es una aventura cooperativa que combina pantalla dividida con momentos de plataformeo en una misma pantalla, en la que los dos jugadores deberán colaborar para hacer avanzar la historia. En tan solo 48 horas, la empresa registraba un millón de ventas, duplicadas a la semana. Unos resultados muy claros sobre cómo se ha recibido este juego que mezcla puzles, plataformas y una acción desenfrenada. Además, lo han hecho de la mejor manera posible, puesto que ofrecen diversión para dos personas con un solo juego, y es que Split Fiction permite que una persona que no posea el juego base, descargue un pase de amigo y pueda unirse a la partida de la persona que sí disponga de ello, independientemente de las plataformas que empleen para ello.
La narrativa nos invita a adentrarnos en una simulación en la que dos escritoras experimentan en sus propias carnes cómo sus alocadas ideas toman forma y se convierten en peligros reales. Ambas autoras empiezan entonces a observar que la matriz en la que se encuentran comienza a dar fallos, haciendo más difícil su salida de la simulación. Es por esto por lo que tendrán que aunar fuerzas y compartir sus habilidades para huir de una situación un tanto surrealista.
La premisa es sencilla, pero cuidado, que esto no os confunda, porque en Split Fiction se habla de temas serios bajo ese filtro fantasioso de las historias tan divertidas que nos presentan. Temas como lo que conlleva emplear las inteligencias artificiales, el robo del copyright o la apropiación de ideas ajenas. Y dado que en el propio juego se hacen tantas referencias a otras obras de arte (que aquí no desvelaremos para que podáis explorarlas vosotros), nos hemos tomado la libertad de ofreceros cuatro autoras de ciencia ficción y fantasía que podéis leer si os apetece adentraros un poquito más en estos mundos.

Autoras de selección /:
Anna Starobinets
Esta es una autora rusa que destaca sobre todo en sus relatos turbios y distópicos. Escribe un tipo de ciencia ficción llena de elementos siniestros y extrañamiento que nos deja planteándonos cómo muchos asuntos que se encuentran actualmente en nuestro día a día nos afectan y configuran nuestra sociedad. Entre sus escritos podemos encontrar mucha crítica a Rusia por el uso indebido de información personal e incluso planteamientos sobre la tecnología e inteligencia artificial que toma conciencia propia. De ella recomendamos La Glándula de Ícaro.
Úrsula K. LeGuin
Probablemente conozcáis a esta autora estadounidense por su obra Terramar, una serie de novelas de fantasía maravillosas, aunque en sus textos de ciencia ficción (La Mano Izquierda de la Oscuridad, El Nombre del Mundo es Bosque o Los Desposeídos) encontramos una escritura más madura y crítica con la sociedad, sus guerras y el cambio climático. En el primer libro de Terramar, Un Mago de Terramar, vemos cómo la propia autora y antropóloga nos propone una mirada hacia el lenguaje muy peculiar: la palabra es capaz de designar la esencia de las cosas. En estas novelas, la escritora plantea un sistema de magia basado en la comunicación y sus lenguas.
Susanna Clarke
De la autora británica os recomendamos Piranesi, una obra de fantasía urbana llena de intrigas, secretos y misterios. Esta novela contada en forma de diario, nos va contando la historia de un personaje sin memoria que trata de vivir en una casa llena de estatuas y de océanos. Sí, extraño, muy extraño porque la escritora juega con esos silencios y esas omisiones de información para sorprendernos y descubrirnos al final de la novela lo que verdaderamente está pasando. Trata temas como la crueldad humana y la búsqueda del recuerdo verdadero, tratando de distinguir realidad y ficción.
Octavia Butler
Esta magnífica escritora fue la primera en recibir el título “Genius” de la Fundación McArthur. Entre sus escritos destacamos La Estirpe de Lilith, una obra sobre colonialismo y colonización planetaria. Se la considera actualmente una de las autoras más reconocidas en escribir ciencia ficción, en específico el afrofuturismo un subgénero que explora el realismo mágico y las cosmogonías no pertenecientes a occidente para profundizar en la cultura y las experiencias de las personas afroamericanas. Además, ha recibido durante su carrera varias veces el premio Nébula, así como el Hugo.
Otra cosa es hablar del apartado técnico /:
En la Xbox no hemos encontrado ningún fallo. El juego va fluido y funciona perfectamente. Sin embargo, pudimos probar el cross-plataforma conectando la PlayStation Portal a nuestra PS5 y jugando con un amigo que tenía el juego base en Xbox, de manera que nosotros empleábamos solo el pase de amigo. Y, si bien es cierto, que no hay absolutamente ningún inconveniente en este proceso, nos hubiera gustado que la pantalla de la Portal no se dividiese en dos en los momentos cooperativos, sino que nos mostrase solamente a nuestro personaje, aprovechando que precisamente este dispositivo en remoto tiene pantalla propia. Esto se hacía algo incómodo porque la pantalla es más pequeña y cuesta ver algunos detalles, cosa que podría solucionarse de esta manera. Pero lo dicho, el juego va perfectamente y es una delicia no tener que depender de una única plataforma para poder jugarlo en conjunto.
REVIEW SPLIT FICTION
REVIEW SPLIT FICTION
Apartado Gráfico
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¡Qué chulo es! El estilo 3D nos muestra paisajes y biomas muy variados y muy frescos. Al disponer de tantos escenarios, los desarrolladores han captado a la perfección la esencia de cada uno de estos lugares para sumergirnos en unas ambientaciones impresionantes.
Ciudades oscuras, claustrofóbicas y nocturnas, venidas a menos, en las que la sociedad decae y se convierte en una masa automatizada de personas sin opiniones propias, clones de clones que se mueven al unísono entre edificios uniformes, acristalados y que muestran una fachada de progreso artificial. Coches voladores entre ellos, de tonos grisáceos, neones y fluorescentes que nos recuerdan a los de Blade Runner.
O bien paisajes como de cuentos, con castillos de piedras, caminos arenosos con sus huertecitos verdes a los lados, los limoneros dando sus frutos alegremente al sol de un verano caluroso y un puñado de orcos que se lo pasan como enanos en las fiestas del pueblo. Todo decorado con sus respectivas banderillas de colores, guirnaldas y mesas hasta arriba de comida que recuerdan a un buen banquete medieval. Como sucedía en los cuentos de Andersen o de los hermanos Grimm. Un halo de nostalgia que conjuga muy bien todos nuestros recuerdos con respecto a estas historias y el aire fresco, innovador y divertido con el que se resuelven escenas de lo más originales.
Este juego rezuma diversión allá por donde se mire. Los colores brillantes y su iluminación nos recuerdan al título anterior, pero en este juego remarcan muy mucho que han sabido conjuntar cada historia con sus texturas, sus escenarios y el poso que dejan en el jugador. No es lo mismo sumergirte en las aguas de un río que nos arrastra atropelladamente por el mapa, que surfear unas dunas en las que podemos ser engullidos por tiburones (?).
Así mismo los personajes, sus atuendos y accesorios son geniales, cada uno con sus toques personales, pero siempre manteniendo la estética del escenario en el que nos encontremos. Ambas escritoras se diferencian no solo por las ropas que llevan, sino por cómo los artistas y diseñadores han decidido cargar de actitud ese vestuario, dejándonos ver a través de lo que llevan puesto las formas de ser de cada una. Se percibe por ejemplo en cómo Mio lleva su traje de ninja cyberético con mucho estilo y soltura, mientras que Zoe se encuentra más cómoda en sus telas de lino, sus vestidos de tonos verdes y capas impregnadas de magia.
Nos hemos dejado llevar por las pequeñas ideas que iban tomando forma de la manera más surrealista posible dentro de la cabeza de estas autoras, y es que muchas veces hemos podido quedarnos atónitos con las elecciones de diseño de personaje. Barbie siempre me ha dicho que podía ser lo que quisiera, pero nunca imaginé que entre esas posibilidades Split Fiction me permitiría ser una salchicha, y claro, la perspectiva que tengo sobre la vida ahora mismo es absolutamente distinta a la que tenía al comenzar el juego. Me he podido reír por lo bien hechos que estaban los escenarios, lo bonito e ideal que pintan las primeras escenas para luego darle la vuelta a la tortilla y mostrarnos el aspecto más macabro de todo (sí, tú y yo estamos pensando en esa escenita) bajo un halo de ligereza y humor grotesco que le quita hierro al asunto y nos envuelve en una ambientación pensada para divertirse.




Apartado Sonoro
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Jugabilidad
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Este juego es lo más divertido que he probado en mucho tiempo. Las carcajadas salen solas, junto con los insultos cariñosos a nuestro compañero y las pequeñas pullas que se nos facilita la aventura. El juego está muy bien pensado: es dinámico, para nada arduo o aburrido y mucho menos frustrante. Y es en una gran parte debido a su apartado jugable.
Split Fiction es un plataformas en el que de vez en cuando tendremos que resolver puzles. Deslizarnos por el escenario, saltar, agacharse y reptar serán nuestro pan de cada día para avanzar por los mapas con el elemento adicional de que tendremos que desbloquear puertas o buscarnos las maneras de llegar al otro lado de la verja, es decir, pasar al siguiente escenario. Pero en Split Fiction nuestras habilidades están divididas. Nosotros por nuestra propia mano no podremos hacerlo todo y por ello necesitaremos a nuestro compañero. La idea es progresar a la vez, ir juntos hasta el final del juego y enfrentarse juntos a los obstáculos, complementando las carencias y fuerzas del otro para superar las distintas pruebas.
No me voy a detener en analizar cada una de las muchísimas mecánicas de este juego porque nos pueden dar las uvas. Pero sí diré que me ha encantado encontrarme cada vez con elementos que me permitían experimentar con las habilidades de mi personaje de maneras distintas. Hazelight nos invita a ensuciarnos las manos en sus aventuras a base de probar unas cuantas mecánicas, pero no permite que nos paremos una vez aprendemos a usarlas, sino que nos van proponiendo situaciones nuevas en las que nuevas habilidades se suman a nuestro arsenal.
La progresión es, por lo tanto, suave. Y cuando nos acostumbramos a una manera de hacer las cosas, el juego cambia y nos permite explorar otras de una forma tan amena que acercarse a este giro de los acontecimientos se hace como un niño yendo a por una piruleta. Este juego es jugar por el puro placer de hacerlo.
La premisa además de mezclar ciencia ficción y fantasía le ha venido genial a lo jugable, precisamente porque a cada escenario o historieta se incorporaban unas mecánicas muy diferentes. Por ejemplo, siendo cyberninjas, uno de nosotros podía caminar por las paredes y usar una katana, mientras que el otro disponía de un látigo como “imantado” que le permitía acercar, mover y lanzar ciertos objetos. Por otro lado, convertidos en cerdos, uno de nosotros tenía un muelle en el abdomen que le permitía alcanzar lugares altos (como el perro de Toy Story, Slink), y el otro se tiraba pedos arcoíris que impulsaban su cuerpecito por el aire.
Entre esa variación de las habilidades y los momentos absurdos de los que nos invita a participar la historia, nos hemos podido echar unas buenas risas.
También encontrábamos momentos en los que las habilidades de ambos personajes eran las mismas y simplemente teníamos que ir saltando obstáculos, cronometrando nuestros lanzamientos e impulsos o zarandeándonos entre lianas como monos para alcanzar una misma meta.
Todo esto hacen de Split Fiction un maravilloso juego cooperativo, en el que tendremos que contar con nuestro compañero para cada paso que demos. Esa incorporación de mecánicas, nueva a cada escenario en el que nos adentramos, hacen un diseño de niveles impecable y muy fresco al que el jugador se acerca “volentieri” (con alegría). Y esa ligereza en la curva de aprendizaje hace que aprender a jugarlo sea algo que hagamos por placer y en absoluto una frustración o impedimento a la hora de progresar. ¡El juego se esfuerza por dejarnos risas fáciles y tardes de disfrute absoluto!